Esta analogía apareció cuando cenaba en casa de una pareja de amigos, mientras uno de los anfitriones nos compartía su receta favorita de Torta de Chocolate. ¨…mides y mezclas todos los ingredientes, viertes en un molde la masa, la parte final es quizás la más importante y metódica, debes sincronizar tu intención de torta con la pretensión del horno¨.  Y es que no cabe duda, agregó mi amigo, que cada horno lleva su propio ritmo, tiene su tiempo y también su momento.  

¨Los hornos, a veces, tienen berrinches¨ dice Natalie Goldberg en su libro -El gozo de Escribir-. En la escritura como en la preparación de una torta de chocolate, debemos seguir un proceso, medir y mezclar con precisión los ingredientes, agregar calor y sumar emoción, con intención y pretensión.   

Ingredientes que inspiran  

Si queremos sacar del horno una torta de chocolate, lo primero que debemos hacer, y por más obvio que esto parezca, es tener claro el propósito. Queremos una torta de chocolate y no de frambuesas. Eso implica tomar decisiones.  En la escritura pasa igual, tomamos decisiones del texto que queremos escribir y expresar.

Pero tomar decisiones implica, al mismo tiempo, renunciar a ciertos elementos. Debemos despedirnos, por ejemplo, de la frambuesa, aunque se vea muy tentadora.  

Para preparar nuestra torta necesitamos harina, azúcar, mantequilla, huevos, leche, chocolate y un par de variaciones adicionales a gusto personal. Aunque lo que realmente importante en esta lista, es la cantidad y calidad.

Sin duda alguna, en la materia prima radica el éxito a la hora de obtener una masa con la textura, consistencia y con el sabor deseado. 

En la escritura, nuestra vida cotidiana es el ingrediente principal. Debemos lograr que los hechos, objetos, lugares, personas, deseos, recuerdos, añoranzas, entre muchos otros elementos, se mezclen con precisión para lograr la dosis perfecta de inspiración.

Método y práctica 

Una buena torta requiere un procedimiento específico de cocción e implica una técnica que se desarrolla necesariamente con la práctica. Puede que la primera torta nos salga muy bien, pero eso no garantiza que resulte siempre igual. Con receta y práctica, una torta de chocolate siempre será un postre ganador.

Los ingredientes en sí mismos no son la torta. La vida, por más inspiradora que sea, tampoco constituye en sí misma, una historia o un texto bien escrito. En la escritura debemos seguir un método, unas reglas, una estructura. Es necesario escribir y volver a escribir, las veces que sea necesario, hasta lograr el texto soñado.

Calor, color y sabor

Es gracias al calor medido y preciso del horno, que la masa se hace torta. En la escritura es calor, es sabor, es color. Es lágrima y risa. Es berrinche y es sensatez. Es la suma de emociones y sensaciones, lo que hace que esa fuerza inspiradora, se convierta en texto.

Para lograr una torta (historia) perfecta, debemos buscar balance entre 3 factores: Ingredientes (hechos y detalles), receta (técnica y práctica) y horneado (emociones y sensaciones).  

Hornear así como escribir, es un proceso que lleva su ritmo, tiene su tiempo y también su momento. Una torta de chocolate así como escribir es definitivamente una dulce tentación.

Y tú ….¿te dejas tentar?

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