El mundo digital y sus hiperconexiones se han encargado de hacernos sentir bien al estar ocupados. La constante del hacer, del producir y de la omnipresencia, nos han llevado a vivir en medio de una carrera contra reloj.

Pero ¿qué pasa cuando paramos? ¿qué sucede cuando decidimos, por unos minutos, simplemente no hacer nada?

Cuando el mundo exterior para, sucede la magia y es el mundo interior quien inicia su fase más productiva. Es un tiempo de observación y exploración de nuestro presente. Es un tiempo que inspira, motiva y sorprende. 

Parar es aquietar la vida. Es darle valor al presente, es alejarnos de lo que toca hacer, o de lo que nos preocupa. Es espantar los bloqueos, es dejar que la imaginación respire.  

No hacer nada  por unos minutos al día es bueno para el cuerpo, para la mente, para el alma. 

Unos minutos de quietud al día son un valioso regalo creativo que todos deberíamos darnos. Así que si aún necesitas una buena excusa para ¨no hacer nada¨, escribir es una de ellas.

Para, respira, observa, siente y documenta. Captar el presente te conecta con emociones, recuerdos, momentos e historias que buscan ser escritas.

Y ahora PARA, pausa por 5 minutos el mundo exterior, conéctate con tu mundo interior y deja que las palabras fluyan.

 

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