Más allá de su uso, utilidad o estética, los objetos cotidianos están cargados de significados y son una poderosa fuente de inspiración.

¿Te has encontrado en tu casa con una llave sin puerta, un viejo botón de madera, un lapicero con el logo de una cadena de hoteles, una libreta sin usar o un feo cenicero de porcelana? 

Vivimos rodeados de objetos,  estan allí por alguna razón, tienen una historia, hacen parte de nuestra cotidianidad y de nuestro inconsciente. 

El escritor mexicano Alfonso Reyes en su Ensayo ¨La Malicia de los Muebles¨ habla de los objetos cotidianos como esos ¨testigos mudos de nuestro existir¨.

Testigos que envocan emociones, nos recuerdan un tiempo pasado, momentos o personas que quizás ya no estén. Más allá de su uso, utilidad o estética, estan cargados de significados. Los objetos en sí mismos, son una poderosa fuente de inspiración.

Para la Escritura Creativa, los objetos detonan la creación de historias cargadas de emociones y sentimientos.

Muchas veces la inspiración llega con tan solo, abrir un cajón.


 

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