Escribir con empatía es narrar con perspectiva

Recuerdas la última vez que cantaste y jugaste: Veo, veo… ¿Qué ves?… Una cosita… ¿Qué cosita es?.

Hace un par de días, en la sala de espera de un consultorio médico y atenta al llamado para mi cita odontológica, me distraje con los juegos de una pequeña con su mamá.   

-Veo, veo decía la niña.
-¿Qué ves? Preguntaba la madre.
-Veo un ciempiés azul con colmillos de león. 

Y sí, la mayoria de los adultos presentes en esa sala de espera, giramos en búsqueda del ciempiés azul. Lo que yo vi fue a una mamá, con un ligero hinchazón en su mejilla, quien le hacía el quite al dolor entre cantos infantiles y un ciempiés. 

Cuando escribimos nos enfrentamos al dilema del ángulo, voz o perspectiva de quien cuenta la historia. Ubicar al narrador en ese lugar estratégico, se convierte mucha veces en el punto que dispara la historia. Pero puede suceder también que tomar esa importante decisión nuble nuestro proceso creativo.

Narrar en primera persona por ejemplo, nos lleva a un plano íntimo, a un espacio de complicidad y cargado de muchos detalles. Por otro lado, elegir a un narrador en tercera persona, nos permite recrear, observar e incluso interactuar en una escena, un lugar o un momento de la trama. La decisión es determinante y es la esencia de la historia.   

Pero no todo es cuestión del yo, tú, él nosotros o ellos. Narrar con perspectiva es ver, escuchar y sentir al otro. Es permitirnos explorar nuevos ángulos o puntos de vista, es al mismo tiempo, permitirnos llevar a nuestro proceso creativo la capacidad humana de la ¨empatía¨.

Escribir con empatía es ponernos en la piel de otros, en el sentir de otros. Es entrar en contacto real y honesto con nuestro entorno. Es captar los detalles, es lograr inspiración desde lo que nos ofrece lo cotidiano, el mundo que habitamos. Mundo en el que definitivamente, no estamos solos. 

Escribir con empatía nutre nuestra perspectiva y nos hace más humanos. Es ver que la vida tiene mil y un ángulos, como la vemos, como la vivimos, como la escribimos, depende por tanto, del lugar desde donde nos paramos a verla.  

¨No creo que haya ninguna verdad. Solo hay puntos de vista”. Allen Ginsberg.

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